lunes, 21 de noviembre de 2011

Ensayo 2: 15-M, Indignados

Álvaro Cienfuegos Roncal

15-M, Indignados
Cuando me propusieron escribir un ensayo sobre los jóvenes, no he podido resistirme a dejar escapar la ocasión de tratar el tema de más actualidad: el 15-M y el movimiento indignado.

Sin duda cuando comenzó este movimiento en la Puerta del Sol, con miles y miles de jóvenes indignados  de todas las clases sociales y de diferentes ideales políticos, unidos por una causa común, por primera vez me sentí orgulloso e identificado con la juventud de este país. Parecía que estuviéramos dormidos, aletargados, sumidos en un periodo de hibernación inducido por la complacencia de nuestras vidas. Pero no, estábamos ahí, hacía falta un detonante, un golpe que nos despertara del amodorramiento que durante los últimos años fuera nuestra mayor característica.

 Ese detonante ha sido la crisis, pero no solo la económica, porque los jóvenes llevamos en crisis económica desde hace mucho más de 3 años. Cierto que no nos falta de nada porque nuestros padres o tutores nos cubren nuestras necesidades, pero a lo que no  tenemos acceso es a la oportunidad de conseguir esas cosas por nosotros mismos.  Ha sido la crisis de los ideales, de los  principios,  de la moral. Hace poco escuché la frase: “estamos consumiendo y gastando los recursos del mañana en nuestros días”, y es cierto, la generación predecesora está consumiendo aquello que nos debería pertenecer en el futuro, y además nos hace partícipes de ese consumo, por lo que formamos parte también del problema.

¿Pero qué pasa cuando ponemos el grito en el cielo, nos manifestamos y luchamos por lo que nos pertenece?, Por un lado nos callan, no merece la pena tratar aquí el poder represor del estado. Pero es innegable que cuando sale una voz que podría modificar el cómodo sistema de estado de occidente (cómodo para algunos) enseguida lo silencian. Y por el otro, salen a flote las manzanas podridas que hay dentro de la juventud. Esas manzanas que se encargan de organizar actos violentos en manifestaciones pacificas, que corrompen al resto y que lo único que buscan es su propia satisfacción mediante la violencia. 

 ¿Por qué se ha desvirtuado el movimiento indignado? Porque se ha transformado en un movimiento político, muy girado a la izquierda en el que la derecha ya no se siente identificada. Pudiera parecer que un movimiento de esta clase debiera ser llevado a cabo por la izquierda, pero es un gran error. Se está luchando por mucho más que por ideales políticos, se está luchando por ideales morales y éticos, que por desgracia también los ha perdido este movimiento. Han perdido fuerza por no estar unidos, por fijarse más en las diferencias que hay entre ellos que en lo que les une. Al final lo que ha sucedido es que se ha producido una radicalización del movimiento por lo que ha perdido gran parte del apoyo social del que disponía.
A mi parecer deberían formar un partido político, porque estamos en un estado de derecho y no existe otra forma de producir el cambio que se desea. Creo que habría que tomar el modelo alemán, es decir, crear un partido como el “Piratenpartei Deutschland” o el Partido Pirata Alemán, que ha conseguido un apoyo muy fuerte en las últimas elecciones regionales.

En conclusión, el problema creo que está en la forma y el método en que se ha optado para llevar a cabo las reformas que se desean. Y por último  que no se confía nada en la gente joven. Somos la generación más preparada de todas y a la que menos oportunidades se le está dando. Esperemos que no se cumpla el augurio que tantos analistas dicen de que: “son una generación perdida”,  PORQUE NO LO SOMOS.

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